DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2026

Santander y Torrelavega celebrarán el Día Mundial del Teatro con sendas lecturas participativas

ACEPAE se suma a la iniciativa puesta en marcha en 1962 por el Instituto Internacional del Teatro para potenciar el valor de este arte como medio para el entendimiento y la paz entre las naciones

Las lecturas participativas se celebrarán este viernes, 27 de marzo, entre las 18:00 y las 21:00 horas. En Santander será en el Centro Cultural Doctor Madrazo y en Torrelavega en la sala de exposiciones Mauro Muriedas

MANIFIESTO

AUTORA: ISABEL IBARRA (RESPONSABLE DE PROGRAMACIÓN Y PRODUCCIÓN DEL PALACIO DE FESTIVALES DE CANTABRIA

El teatro no comienza cuando se alza el telón.
Comienza mucho antes.

Comienza con una intuición. En una lectura que conmueve. En una conversación que enciende una idea.

Comienza cuando alguien decide apostar por una historia que todavía no tiene escenario, pero ya respira verdad.

El teatro es lo que sucede bajo la luz, pero también lo que se teje en silencio. Es la emoción visible y la arquitectura invisible que la sostiene. Detrás de cada función hay decisiones, riesgos, renuncias y convicciones. Programar teatro es escuchar el pulso de una sociedad y preguntarse qué quiere mirar, qué demanda escuchar, qué necesita sentir.

Cada temporada es una declaración de principios, cada elección artística es una forma de decir quiénes somos y hacia dónde queremos caminar. Apostar por una obra es confiar, es tender un puente entre quien crea y quien asiste. Es creer que, durante un instante, una comunidad puede reunirse en torno a una historia y emocionarse hasta el aplauso final.

En Cantabria, el teatro vive en nuestros escenarios, pero también en el esfuerzo constante por mantenerlo. Vive en quienes escriben, dirigen e interpretan, y también en quienes acompañan los procesos, coordinan equipos, dialogan con compañías y públicos, buscan equilibrios imposibles y defienden el valor de la cultura incluso cuando esta parece frágil.

Vivimos tiempos de ruido y de prisa. Tiempos en los que todo compite por nuestra atención y casi nada invita a detenernos. Por eso el teatro es hoy más necesario que nunca, porque nos obliga a parar, a mirar a otro ser humano de frente, y no a través de una pantalla. A escuchar palabras que no caben en titulares. A habitar emociones que no se resuelven en segundos.

La programación cultural no es neutra. Elegir es un acto de responsabilidad, pero también de amor, amor por la palabra, por el pensamiento crítico, por la diversidad de voces, amor por el riesgo que ensancha horizontes y por la memoria que nos mantiene. Elegir es creer que el público merece complejidad, belleza, preguntas abiertas.

El teatro es encuentro y un trabajo constante para que la libertad creativa tenga un espacio real donde desplegarse. Es compromiso público para que ningún territorio quede al margen de la experiencia cultural. Es la convicción de que el arte no es un lujo, sino una necesidad profunda de la condición humana, porque defender el teatro como patrimonio vivo es proteger un lugar donde podemos disentir sin destruirnos, emocionarnos sin vergüenza, pensar sin miedo. Es defender un espacio donde la imaginación colectiva sigue siendo posible.

Hoy, 27 de marzo de 2026, reivindicamos la creación, la pasión de quienes suben a escena y la exigencia de quienes trabajan para que ese escenario exista. Reivindicamos el derecho de la ciudadanía a encontrarse con historias que consuelan, que incomodan, que despiertan.

Porque allí donde hay teatro, hay comunidad. Donde hay comunidad, hay diálogo.

Y donde hay diálogo, aún respira la esperanza.

Mientras exista un lugar donde alguien cuente una historia y alguien decida escucharla con el corazón abierto, perdurará la posibilidad de comprendernos mejor.

Y esa posibilidad frágil, valiente, profundamente humana, es la que hoy celebramos y nos comprometemos a cuidar.

SANTANDER

TORRELAVEGA

DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2025

Santander celebra el Día Mundial del Teatro con una lectura participativa que repasa la historia del teatro desde la Antigua Grecia hasta la actualidad.

Una iniciativa de ACEPAE, la Asociación de Empresas Productoras de Artes Escénicas de Cantabria, y el Ayuntamiento de Santander.

Miércoles, 27 de marzo, de 18:00 a 21:00 H.
Centro Cultural Doctor Madrazo de Santander.

MANIFIESTO

EL ARTE DEL ESPECTADOR

Alberto Iglesias (Actor, dramaturgo y director de teatro)

A menudo olvidamos, nosotros, gentes del teatro, que nuestro arte es, en realidad, el arte del espectador. Que es él quien dota de sentido a lo que ocurre en el escenario; que sin él no existiríamos o, al menos, no tendríamos razón de ser. El espectador es el otro necesario en toda relación, aquel a quien se pretende comunicar algo: una historia, una emoción, una pregunta… Trabajamos para él y con él porque sabemos que el espectador completa la obra con su presencia.
La actuación tiene que ver con compartir, aprender e interpretar juntos sobre un escenario. Compartir, aprender, interpretar juntos. Esa es la finalidad última de nuestro oficio. Una bella utopía de las relaciones humanas, sociales y políticas. Un ingenuo objetivo de nuestra especie. Casi parecen los pilares de un amor ideal. En cierta manera aspiramos a que nuestra actuación traspase los indefinidos límites de eso que llamamos cuarta pared y ese aprendizaje compartido e interpretado en la sala de ensayos alcance, durante la representación, al inestimable público. Sólo si lo hace y atrapa, conmueve, divierte o anima a la reflexión, nuestro arte respira y vive.
El teatro, hemos oído muchas veces, es un espejo de la vida. Pero yo quiero pensar que es una aspiración, un sueño de lo que la vida podría llegar a ser o al menos de aquello que debería prevalecer en el sentimiento humano: escucha, comprensión, dialogo, entendimiento. La escena es el lugar donde dar voz a la controversia, a la paradoja a la contradicción que habita en cada uno de nosotros. Y se hace desde diferentes ángulos y de formas diversas pues hay tantos ángulos desde los que contar y tantas formas singulares y únicas, como creadores y artistas del arte escénico, pues el escenario es también un lugar de convivencia y de adaptación.
Vivimos una época oscura. Se aplaude como nunca el egoísmo y la avaricia. Se rinde culto a la rentabilidad. La soberbia se confunde con fortaleza. El improperio con opinión. La descalificación con inteligencia. En medio mundo se celebra la maldad y la estulticia. Hay mucho ruido, mucha furia y mucho miedo. Asistimos aterrados e inmóviles al horror. Un horror cotidiano que entra en nuestros hogares a través de los medios de comunicación o de las redes. La vida humana, empezamos a temer, empieza a importar muy poco.
En esta época de amnesia general en la que el olvido se ha convertido en un veneno que parece conducir hacia la destrucción de esta sociedad civilizada, razonable, moderada, solidaria y compasiva que muchos soñamos con preservar, es casi obligado para cualquier artista buscar en el origen, mirar atrás y recordar dónde se hallan los cimientos de su oficio. Sólo así seremos capaces de encontrarle el sentido al teatro.
Quizás de este modo podamos cambiar el rumbo e intentar sanar nuestro malogrado presente: recordando. Por eso hoy, 27 de Marzo de 2025, he querido mirar atrás y recordar que el origen de lo que hoy conocemos como teatro no es más que un ser humano (espectador) que se sienta (o no) a escuchar a otro ser humano (actuante) y mira lo que el actuante mira, y escucha lo que dice, dialogando con él en silencio. Compartiendo, aprendiendo, interpretando, profundizando en el conocimiento humano, en el conocimiento de unomismo. Sintiéndose parte de una comunidad; una comunidad muy grande de seres humanos como él. Una comunidad que bien podría ocupar un planeta y con cuyos miembros hay que convivir y a cuyos cambios -porque todo se mueve- hay que adaptarse.
Dejen que el teatro les robe la conciencia durante unos minutos. Déjense engañar. Permitan que sus ideas se agiten, que su alma se confunda, que su cuerpo se rebele. Abandónense al artificio. Y hagan todo eso sin miedo; porque nosotros no ejercemos este oficio para manipular a nadie ni instalar nuevas verdades en el patio de butacas. Lo hacemos por el simple afán de compartir con ustedes nuestros propios miedos, nuestros fantasmas y obsesiones, nuestras inseguridades, las preguntas para las que no hallamos respuesta. Lo hacemos porque sentimos que algo calla y que hay que darle voz, que algo llora y merece alivio, que lo justo no es tan justo como desearíamos, que lo bello puede ser terrible y lo terrible bello. Con suerte ustedes, espectadores, compartirán, aprenderán e interpretarán junto a nosotros el insondable misterio que supone estar vivo y que nos obliga a comunicarnos, convivir y adaptarnos cada día a nuevos retos, a nuevas emociones, a nuevas experiencias, a nuevas realidades.

DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2024

Santander celebra el Día Mundial del Teatro con una lectura continuada y participativa de los Entremeses de Miguel de Cervantes

Una iniciativa de ACEPAE, la Asociación de Empresas Productoras de Artes Escénicas de Cantabria, y el Ayuntamiento de Santander.

Miércoles, 27 de marzo, de 18:00 a 21:00 H.
Centro Cultural Doctor Madrazo de Santander.

Este es el primer año que Santander se suma a las ciudades del mundo que celebran esta fecha cada 27 de marzo. Una cita con la que ACEPAE se propone dar visibilidad a las empresas y profesionales de las artes escénicas en la región, y, también, con la intención de entablar una relación directa con los aficionados y la ciudadanía en general.

MANIFIESTO

«Quizá hace muchos siglos, en algún lugar, existió el mago capaz de hipnotizar a los espectadores de un teatro abarrotado y convencerles de que habían presenciado una actuación sublime. Quizá existió y quizá vuelva a existir… pero mientras tanto las mujeres y hombres del teatro se afanan, muchísimas veces en condiciones precarias y con precarios medios, en levantar un sueño fugitivo que compartir con los espectadores. Porque, afortunadamente, los sueños y ensueños son aún libres, al alcance de todos.

A cambio el teatro les pide a los espectadores algo que les perteneció de niños y que pese a las fatigas del día a día y el ruido de eso que llamamos “realidad” aún les pertenece; el teatro pide a sus espectadores que vuelvan a creer (que es crear), que vuelvan a jugar (que es vivir más libres).»

Estas palabras de Jean Cocteau forman parte del primer día mundial del teatro celebrado en 1962 y hoy en 2024 las queremos hacer nuestras en el primer manifiesto del teatro cántabro. Con ellas, comenzamos este mensaje, en el que las profesionales y los profesionales del teatro en Cantabria queremos reivindicar nuestro amor por un oficio milenario hecho de reflexión y humanidad, de alegría y de tragedia; pero, sobre todo, hecho de generosidad y de entrega.

Reivindicamos el amor a las palabras, sean del tipo que sean, y a los silencios que las envuelven. Porque un mundo sin palabras es un mundo condenado a la tristeza, pero un mundo sin silencios es un mundo abocado al griterío.

Reivindicamos hoy la pasión que sentimos por los personajes y por las personas que los traen a la vida. La pasión, que nos hace prestar nuestro cuerpo como vestido regalado para que otras gentes existan. Una carne que luego nos es devuelta, con la humanidad ensanchada por el conocimiento experimentado de sensaciones ajenas.

Reivindicamos la luz y la oscuridad de los sueños que nos mueve, la luz con la que nuestros técnicos hacen nacer este mundo de ensueño y la oscuridad desde donde nace el aplauso necesario del público, ese aplauso que da sentido a todo lo que hacemos porque nuestro arte es el arte de la comunidad, el arte donde todos somos imprescindibles en cada momento.

Reivindicamos nuestra condición de iguales con los artistas de todo el mundo, con los que cuentan cuentos en plazas africanas o con las que cantan historias en Broadway porque a todas y a todos nos une el mismo deseo: Que nuestra verdad salga de nosotros para hacerse más grande.

Y por supuesto reivindicamos nuestra diversidad y nuestra historia, una historia hecha de nombres tan importantes como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Antonio Hurtado de Mendoza, Francisco de Quevedo, Catalina Bárcena, Concha Espina, Matilde de la Torre, Santiago Ontañón, Isaac Cuende, López de Aranda, Luis Oyarbide, Kathleen López Kilcoyne, Ricardo Moya, o Julio Peña.

En definitiva, hoy 27 de marzo de 2024, los profesionales y las profesionales del teatro de Cantabria reivindicamos nuestro orgulloso pasado, nuestro tenaz presente y nuestro imprescindible futuro.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies