MANIFIESTO ACEPAE • DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2026

MANIFIESTO ACEPAE 2026
AUTORA: ISABEL IBARRA (RESPONSABLE DE PROGRAMACIÓN Y PRODUCCIÓN DEL PALACIO DE FESTIVALES DE CANTABRIA
El teatro no comienza cuando se alza el telón.
Comienza mucho antes.
Comienza con una intuición. En una lectura que conmueve. En una conversación que enciende una idea.
Comienza cuando alguien decide apostar por una historia que todavía no tiene escenario, pero ya respira verdad.
El teatro es lo que sucede bajo la luz, pero también lo que se teje en silencio. Es la emoción visible y la arquitectura invisible que la sostiene. Detrás de cada función hay decisiones, riesgos, renuncias y convicciones. Programar teatro es escuchar el pulso de una sociedad y preguntarse qué quiere mirar, qué demanda escuchar, qué necesita sentir.
Cada temporada es una declaración de principios, cada elección artística es una forma de decir quiénes somos y hacia dónde queremos caminar. Apostar por una obra es confiar, es tender un puente entre quien crea y quien asiste. Es creer que, durante un instante, una comunidad puede reunirse en torno a una historia y emocionarse hasta el aplauso final.
En Cantabria, el teatro vive en nuestros escenarios, pero también en el esfuerzo constante por mantenerlo. Vive en quienes escriben, dirigen e interpretan, y también en quienes acompañan los procesos, coordinan equipos, dialogan con compañías y públicos, buscan equilibrios imposibles y defienden el valor de la cultura incluso cuando esta parece frágil.
Vivimos tiempos de ruido y de prisa. Tiempos en los que todo compite por nuestra atención y casi nada invita a detenernos. Por eso el teatro es hoy más necesario que nunca, porque nos obliga a parar, a mirar a otro ser humano de frente, y no a través de una pantalla. A escuchar palabras que no caben en titulares. A habitar emociones que no se resuelven en segundos.
La programación cultural no es neutra. Elegir es un acto de responsabilidad, pero también de amor, amor por la palabra, por el pensamiento crítico, por la diversidad de voces, amor por el riesgo que ensancha horizontes y por la memoria que nos mantiene. Elegir es creer que el público merece complejidad, belleza, preguntas abiertas.
El teatro es encuentro y un trabajo constante para que la libertad creativa tenga un espacio real donde desplegarse. Es compromiso público para que ningún territorio quede al margen de la experiencia cultural. Es la convicción de que el arte no es un lujo, sino una necesidad profunda de la condición humana, porque defender el teatro como patrimonio vivo es proteger un lugar donde podemos disentir sin destruirnos, emocionarnos sin vergüenza, pensar sin miedo. Es defender un espacio donde la imaginación colectiva sigue siendo posible.
Hoy, 27 de marzo de 2026, reivindicamos la creación, la pasión de quienes suben a escena y la exigencia de quienes trabajan para que ese escenario exista. Reivindicamos el derecho de la ciudadanía a encontrarse con historias que consuelan, que incomodan, que despiertan.
Porque allí donde hay teatro, hay comunidad. Donde hay comunidad, hay diálogo.
Y donde hay diálogo, aún respira la esperanza.
Mientras exista un lugar donde alguien cuente una historia y alguien decida escucharla con el corazón abierto, perdurará la posibilidad de comprendernos mejor.
Y esa posibilidad frágil, valiente, profundamente humana, es la que hoy celebramos y nos comprometemos a cuidar.